El chicle podríamos decir que es el colmo del reciclaje. En España se consume una media de tres kilos y medio de chicles y caramelos por habitante.

Un chicle que se tira al suelo tarda más de cinco años en degradarse

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(Tiempo durante el cual es capaz de acumular en torno a 50.000 gérmenes)

Los chicles se han convertido desde hace tiempo en una fuente de contaminación y en la causa de infecciones estomacales y respiratorias.

Además, han ocasionado daños a las calles, pavimentos, a la imagen de las ciudades y al medio ambiente.